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miércoles, 30 de julio de 2014

La dignificación de la profesión de auditor de cuentas.


El caso Gowex parece ser que ha sido la gota que ha colmado el vaso. Últimamente se han producido varios casos que han puesto a la auditoría de cuentas en entredicho, pero el caso Gowex ha sido demasiado escandaloso.

Un señor auditor de cuentas, que fue inhabilitado por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas ICAC y que posteriormente la Audiencia Nacional lo redujo a una simple sanción, y por lo tanto se le permite seguir auditando, que  certificó durante casi 10 años la validez de unas cuentas que reflejaban el colosal crecimiento de Gowex en plena crisis económica: entre 2011 y 2013 multiplicó por tres las ventas y por cinco los beneficio; que durante esos años parece que cobró sus servicios a Gowex sin declarar ni un solo ingreso a la Hacienda Pública, que era sospechoso de cobrar unas tarifas muy bajas y trabajar con medios claramente deficientes, etc, etc.

Eso no es normal, aquí se han producido un cumulo que acontecimientos que ha terminado con este monumental escándalo.

Pero eso, no es motivo para que toda una profesión que durante muchos años realiza su función con ética y profesionalidad se vea desprestigiada.  Hay muchos auditores de cuentas que trabajan día a día de forma sería y con mucho rigor. Según el ICAC en España hay más de 1.200 auditores y 1.300 firmas de auditoría, que dan empleo total a más de 30.000 personas. El caso de Gowex es una fruta podrida entre millares de frutas sanas. No se puede tirar por la borda todos los avances que la profesión de la auditoría ha logrado en España, tan solo por su actuación bochornosa.


Es cierto, es una de las profesiones más reguladas y controladas. Vamos a poner algunos ejemplos:

-        Existen toda una Normativa Técnica de Auditoría, que los auditores deben seguir, muy extensa, y que a partir de este año se ha adaptado a las Normas Internacionales de Auditoría. Cuerpo normativo muy amplio, avanzado y de gran calidad.

-        A los auditores se les exige una formación mínima anual continuada, para estar al día en cualquier novedad contable y de auditoría.

-        Siguen unos controles de calidad de sus actuaciones, tanto internos, como del ICAC.

-        Sufren las revisiones continuas de control por parte del ICAC.

-        Se les impone sanciones por sus faltas, no hay más que ver los Boletines del ICAC.

-        El acceso a la profesión es difícil, se deben de seguir unos cursos de formación muy extensos y unas pruebas muy duras para el acceso al Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC), etc.

En definitiva, se puede decir que es una de las profesiones más reguladas y controladas que existen.

Por lo tanto, el caso del auditor de Gowex es una excepción en una profesión supercontrolada y en la que es muy difícil que suceda lo que sucedió con Gowex.

Desde aquí quiero poner mi “granito de arena” para dignificar esta profesión.

Pero seguro, que esto sirve para el ICAC intensifique su labor supervisora, que les aseguro es muy intensa y la sufren todos los profesionales.

Un saludo cordial para todos.

Gregorio Labatut Serer
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5 comentarios:

  1. Interesante aporte Sr. Labatut, como usted escribe este error debe servir de soporte para el ICAC.

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  2. Discrepo con usted en el número de manzanas que van saliendo. Ya son muchas y grandes, lo que indica que el problema es sistemático y radica en el principio fundamental de la Independencia del auditor. Mientras el auditado sea el cliente que paga directamente al auditor ya no puede haber independencia...

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    Respuestas
    1. Realmente la independencia es un problema muy grave. Lo que sucede que habría que cambiar completamente el sistema según lo que indicas Fernankov, y eso yo creo, que va a ser difícil.
      Un saludo.
      Gregorio

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  3. El ICAC podría crear un registro público de auditores clasificado por tamaño de firma, experiencia, sectores de negocio ... Sería el ICAC el encargado de cobrar por adelantado los honorarios a las empresas según un baremo, y de rotar y elegir por riguroso orden a las firmas o auditores.

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  4. Si David, sería como una especie de registro donde el ICAC tendría el control de asignar las auditorías a las empresas. Eso podría crear otro tipo de problemas, pero haciéndolo con total transparencia podría ser factible. De hecho el ICAC ya está percibiendo una tasa sobre las auditorías realizadas, se podría gestionar a partir de ahí.
    Pero en fin, creo que eso, de momento, no va a tener mucho éxito. Pero todo podría ser posible.
    Un saludo
    Gregorio

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